miércoles, 28 de diciembre de 2011 |

¿A qué renunciarías por un mundo más igualitario?

Consumismo. Imagen obtenida de: www.finanzasdiarias.com
Durante estas Navidades he estado formulándome esa pregunta que, si bien se antoja sencilla, creo que entraña cierto veneno. Abordemos por un momento el sano ejercicio de la reflexión.

Si cuestionásemos a un número suficientemente representativo de personas acerca de si les gustaría que hubiese más igualdad en todos los países, menos hambre, que imparase una situación utópica donde todos pudiésemos convivir en bienestar...  Ya sabéis, todas esas cuestiones dignas de aprenderse de memorieta y ser escupidas en el concurso de misses de turno. ¿Quién podría negarse?, seguramente nadie en su sano juicio. Ahora bien, hablar es gratis (al menos en la mayoría de las ocasiones) y es una práctica muy sencilla, así como declarar buenas intenciones sin llevarlas a término ni implicarse lo más mínimo.

Pensemos de nuevo en ese teórico grupo de gente que, de forma homogénea, se declara a favor de acabar con las desigualdades, pero ahora obliguémosles a implicarse, formulándoles uno a uno la pregunta mágica: ¿A qué estaría dispuesto renunciar usted, personalmente, para lograr un mundo más igualitario?.

Aquí me atrevo a elucubrar que el resultado sería bastante diferente al anterior, seguramente ya nos echarían miradas inquisitivas tildándonos de despojos perrofláuticos "No... Si yo le deseo bien a todo el mundo, pero a cuento de qué me viene usted a mí a decir que renuncie a nada". Pero incluso personas que creerían de forma sincera disponer en su seno de esas buenas intenciones, podrían verse en un dilema a la hora de llevarlas de verdad a cabo. Todos somos conscientes de que hablar es una cosa, y actuar es otra bien distinta.

Supongamos por un momento que fuera posible, supongamos que pudiéramos vivir todos con un nivel equitativo de vida, o al menos sin que nadie tuviera que perecer de hambre, sin niños muriendo de inanición, sin personas padeciendo el frío, la soledad y el desprecio de vivir en la calle... Pero supongamos, pues parece lógico de suponer, que para lograr tan loable empresa todos nosotros, esa porción de la sociedad occidental que disfruta del bienestar proporcionado por nuestro sistema capitalista, tuviéramos que "rebajar" nuestro nivel de vida... ¿A qué renunciarías? ¿A tus viajes? ¿A tu Iphone, tu Ipod ?...  ¿A tu ropa de marca? ¿Renunciarías quizás a parte de tu sueldo, o a ese fantástico coche premium?

 ¿A qué crees tú que estarías dispuesto a renunciar sinceramente? ¿Y a qué crees que lo estaría la inmensa mayoría restante? Aquí concluyo la reflexión y dejo plasmada la pregunta... Espero vuestras respuestas ;-)

8 comentarios:

ganadorawinner dijo...

Yo renunciaría a todo lo que es objeto de la publicidad comercial, pues las necesidades reales no precisan ser anunciadas.

Creo que mucha gente no estaría dispuesta a sacrificarse en aras del bienestar ajeno, si ello supusiera un descenso, más o menos importante, de su propio nivel de vida. Así es el individualismo, hermano del egoísmo.


Mil besos golfos.

Mario Siles García dijo...

Pues sí... Creo que tienes toda la razón, estos días he cuestionado a amigos y conocidos sobre este tema, y muy a mi pesar (que no para mi sorpresa), muchas respuestas han sido la que indicas. Negativas a renunciar a parte del bienestar propio mediante todo tipo de excusas.

Besos Golfa! ;-)

Nonna dijo...

Vamos a ver...no tengo Iphone, ni Ipod. Compro en los mercadillos la ropa, cobro una pensión y mi coche es un utilitario. Renunciar....hummmmmmm, como no sea a la prensa diaria que para lo que pone. Bueno daría de comer a quién lo necesite, es más, ya les doy a mis hijos (no viven en casa) que con las hipotecas no veas. Total que renunciaría a comprar libros (es mi debilidad)y a la tele..para lo que ponen.
Es difícil renunciar a algo más, total, ni tengo caprichos. Soy realista y vivo al día con lo que puedo.
La verdad, nadie se sacrificaría.
Saludos y gracias por seguir mi humilde blog.

FEPETE dijo...

Admiro tu compromiso social, Mario. Sólo la conquista del poder por parte de los trabajadores nos ha de llevar a un mundo progresivamente igualitario, en el que nadie quede desamparado y en el que todos aportemos lo que en nuestras manos esté, en verdadera igualdad de condiciones.

Feliz 2012.

Un abrazo de Federico.

Mario Siles García dijo...

*Nonna: Eres una persona humilde. Por supuesto unos podríamos renunciar a más cosas que otros... En cualquier caso, renunciar a la tele no es mala cosa, pero no renuncies a los libros que son un vicio muy sano ;-)

Os deseo un feliz año a ti y a tus hijos, a ver si la cosa mejora, un abrazo.

*Fepete: No soy ningún ejemplo ni nadie a quien admirar, de hecho reconozco que mi "despertar" en este sentido es bastante reciente. Aunque sí considero que por determinados acontecimientos que me ha tocado vivir he adquirido cierta sensibilidad social y valoro cada día más a las personas y cada día menos lo material...

Eso sí debo, decir que en cierto modo también es una maldición, he empezado a ver a muchas personas como gente vacía y banal, pero en fin, ese es otro tema.

Un abrazo y feliz año.

Piedra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Piedra dijo...

Esta pregunta no es ético hacerla a parados o mileuristas, que en definitiva son los que terminan ayudando en la práctica. Habría que formularla a aquellos que tienen algo a lo que renunciar. Pero la respuesta es evidente: a nada. De ahí que algunos los que pensamos que el mundo debería ser más justo, también pensamos que debemos conseguirlo luchando, pero luchando, luchando, por que, por las buenas no llegan las utopías.
Teóricamente al menos, en los países socialistas se perseguía esto, si escuchamos a algunos de sus habitantes, pensaremos que se puede conseguir, si escuchamos a aquellos que temen que cunda el ejemplo, pensaremos que es un imposible generador de todas las desgracias del mundo.

Lo siento por el rollo, me desquito por ser la primera vez. ;)

-Saludos.

Mario Siles García dijo...

*Piedra: Gracias por tu respuesta. Obviamente y como le decía a Nonna no todos estamos en la misma posición, de ahí que la pregunta sea más licita y adquiera mayor importancia, no menos; ahora que tanta gente padece...

Tu respuesta sobre la lucha es algo que medité largo y tendido hace algún tiempo, antaño jamás hubiera justificado la violencia. Pero conforme pasa el tiempo mi mentalidad ha ido cambiando al respecto... ¿y si las clases opresoras tienen el poder? ¿y si no están dispuestos a dejarlo por simple consenso?. Creeme, entiendo tus palabras...

Un saludo;-)

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